Friday, February 25, 2011

'En 10 años tendremos que pasar tapándonos los ojos por algunos barrios'



Si un ingeniero del Imperio Romano resucitara mañana y diera con sus huesos en cualquiera de los nuevos barrios de cualquier gran ciudad pensaría que el tiempo se ha detenido o que la palabra progreso despareció con ellos de los diccionarios. "Seguimos poniendo un ladrillo detrás de otro, como los que construyeron las Termas de Caracalla", analiza Alfonso Azqueta.


El arquitecto vasco es todo un experto. Con Madrid como hábitat natural, en su currículo se agolpan un largo catálogo de casas de lujo por encargo de banqueros de postín, navieros de huecograbado e ilustres periodistas. Incluso, puede presumir de que en sus casas residen en la actualidad 'celebrities' del deporte como el futbolista Kaká -en propiedad- o su entrenador José Mourinho en alquiler-. Ambos en inmuebles que proyectó hace años en la mediática y prestigiosa urbanización de La Finca, Pozuelo de Alarcón.


Ahora bien, tan orgulloso muestra sus unifamiliares de alto copete como luce otros proyectos más terrenales y ajenos a los grandes presupuestos. Es el caso del proyecto de rehabilitación de la Ciudad de los Ángeles, al sur de Madrid, y de la promoción que está a punto de terminar en Colmenar Viejo (40 km al norte de Madrid), que muestra con orgullo a la cámara de ELMUNDO.es.


Terminada "en un 98%", Azqueta firma una corrala moderna y de factura industrial, con 111 viviendas para jóvenes en régimen de alquiler con opción a compra colmada de hormigón, hierro y cristal, donde lo más llamativo es su fórmula constructiva a partir de moldes encofrados prefabricados, que permitieron componer las viviendas sin pilares, ni ladrillos ni forjado, molde a molde, como quien ordena cajas de zapatos.


Moldes y encofrados


Las viviendas "se ha hecho todo con cuatro únicos moldes �dos iguales para cada planta- que permitían ir encofrando en paralelo". Así, las casas quedaban terminadas en tres días y la construcción fue avanzando con rapidez, pero de lado a lado en lugar de de arriba abajo.


"Nos apetecía hacer algo modular y que se pudiera hacer de manera industrializada". También la estructura de costes -en torno a 700 euros/metro, finalmente- así como la edad de los destinatarios invitaba a ser audaces con los materiales y más atrevidos con el diseño: dobles alturas, espacios más abiertos, luz "y una distribución no tan tipológica".


La promoción de Colmenar, Azqueta da rienda suelta a su 'aversión' al ladrillo. "Si es que ven unas fábricas de ladrillo por ahí espantosas". La promoción se forma con tres estructuras modulares contrapuestas en forma de L que forman dos patios, en cuyos extremos y perpendiculares a los dúplex se construyeron las viviendas para discapacitados.


La promoción se forma con tres estructuras modulares en forma de L contrapuestas, que forman dos patios, en cuyos extremos y perpendiculares a los dúplex se construyeron las viviendas para discapacitados.


Su carácter modular hace que las casas carezcan de pilares. "Es una estructura con unos vuelos muy potentes por dentro, están cogidos desde arriba", afirma. De hecho, "cada planta está posada encima de la otra sin sujeción alguna". Sólo por una cuestión de normativa urbanística hubo que rematar las viviendas con pequeños portales, "pero luego ha venido bien", apuntala.


De Fisac Aguinaga a Cereceda
Azqueta recordará siempre un consejo que le dio Fisac cuando estaba a punto de licenciarse. Me dijo que me mantuviera al margen de los cantos de sirena y que intentara ser fiel a mí mismo. Quizá por eso ahora puede hablar con integridad sobre la 'burbuja' inmobiliaria y sus efectos. "Todo: el urbanismo, la arquitectura, la política... todo se hizo mal, sin control alguno". Los arquitectos se pusieron en manos de personajes sin experiencia ni criterio alguno. "No hay que olvidar que para ser arquitecto hay que estudiar por lo menos seis años, pero para convertirse en promotor sólo es necesario 'estudiar' cómo conseguir un crédito".
Por eso, se considera afortunado por haber trabajado con el promotor García Cereceda -fallecido a mediados de 2010-, impulsor de urbanización de lujo La Finca (Somosaguas-Madrid), donde construyó cinco chalés, "aunque tres no se terminaron". "Nunca supe para quién serían cuando los hice", recuerda.


Con su paisano y colega Eugenio Aguinaga comparte amistad y un premio otorgado por el Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro en 1991 por una de los primeros proyectos que firmó, una casa situada en las faldas del monte Jaizkibel, en Guipúzcoa. Y vecindad, ya que en una de sus últimas obras, la nueva sede de la Agencia EFE, en el PAU de Vallecas de Madrid, quedará pegada a la promoción Vallecas 2 de Aguinaga




Fuente: El mundo.es

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