Friday, December 17, 2010

He comprado mi casa al banco




Aunque se podría decir que se cuentan por decenas de miles, resulta casi imposible conocer el número de viviendas que la crisis del ladrillo ha dejado, y sigue haciéndolo, en los balances de las entidades financieras. Lo que es cierto es que el 'stock' bancario no termina de inflarse. Si en 2009 los cálculos apuntaban a que 20.000 casas se encontraban en manos de los bancos y cajas de ahorro, las últimas estimaciones señalan que se han superado los 100.000 activos inmobiliarios sin vender. [Vídeo-Reportaje: Los pisos embargados revolucionan el mercado]


De este modo, la banca, y su tentador escaparate, se han colado en el mercado para competir con promotores, agencias y particulares, quienes empiezan a ver cómo muchos posibles compradores se interesan por la cartera de pisos que, a través de empresas en quiebra o familias que no han podido hacer frente a su hipoteca, les ofrecen sin salir de su sucursal bancaria. SU VIVIENDA ha visitado la casa de dos jóvenes que se dejaron seducir por estas ofertas y compraron su piso a una entidad financiera.
Laura y su marido viven desde hace unos días en su nueva casa de Getafe, que escrituraron el pasado 12 de noviembre y donde todavía andan a cuestas con la mudanza. Llevaban casi dos años buscando algo que les convenciera cuando se toparon con la cartera de activos de Bancaja.


"Empezamos mirando por internet, en portales especializados, después por las agencias e, incluso, íbamos visitando las zonas nuevas de Leganés y Getafe, donde queríamos comprar, a la busca de carteles de 'Se vende', pero no encontrábamos nada. Hasta que en una feria inmobiliaria de otoño nos acercamos al 'stand' de Bancaja", relata Laura.
La entidad les mostró una promoción de obra nueva en Getafe con características que encajaban en sus necesidades -90 metros cuadrados, tres habitaciones, plaza de garaje y cercana al transporte público- y que también les convencía por el precio. Bancaja les aplicaba un descuento del 20% que, finalmente y gracias a las dotes de negociación de Laura, aumentó hasta el 25%. "Se nos quedó en 233.000 euros", explica, y recuerda que "hasta entonces nos daba la sensación de que por menos de 300.000 euros no encontrabas nada con esos parámetros, quizá de segunda mano, sin ascensor... Pero no queríamos eso".


El importe de la vivienda fue esencial para dar el paso, ya que la pareja tiene otro apartamento en el sur de Madrid que tienen pensado alquilar. Sin embargo, las condiciones de financiación suponen, en opinión de Laura, el mayor atractivo de estas operaciones: "Primero, no nos pedían aval y, segundo, los tres primeros años no tenemos que pagar nada, ni siquiera los intereses, lo que nos da margen para ahorrar".


Además, cerrar la hipoteca, al 90%, ha resultado bastante más sencillo que en otros casos. "El papeleo es mucho más rápido y el proceso más simplificado, porque te ahorras tener que ir buscando un banco que te dé las condiciones que necesitas", señala. ¿Algún inconveniente? "Tuvimos que firmar una cláusula en la que aceptas cualquier desperfecto, del que ellos no se hacen responsables".


Los adjudicados
Si el caso de Laura y Alberto refleja el trasvase que muchas promotoras endeudadas han realizado de sus inmuebles al banco, el de Quique representa el otro lado. El de los pisos embargados o adjudicados -este año se estima que se van a llevar a cabo 118.0000 ejecuciones hipotecarias- que las entidades absorben tras el impago de préstamos por parte de particulares.


"Se trata de pisos que han venido haciendo estragos en la comunidad por las deudas que arrastraban. Por eso, al llegar, te ven como el siguiente", comenta este madrileño que ha tenido que invertir cerca de 10.000 euros en reformar su casa para dejarla a su gusto
Cambió las ventanas, acuchilló los suelos, tiró una habitación que habían construido los anteriores propietarios para alquilarla... "Los embargados son inmuebles de mala calidad", reconoce. Pese a todo, la operación, que consiguió cerrar en dos meses y en la que obtuvo una rebaja del 25%, le ha compensado económicamente. "Lo he sacado a 1.800 euros el metro cuadrado, mientras que por la zona se piden 2.200", comenta satisfecho.


Quique se decidió por el 'stock' bancario porque estaba al tanto de los miles de viviendas que las entidades habían acumulado en su balance en los últimos años. "A ellos, estas casas les pesan, les cuestan dinero y quieren quitárselas de en medio cuanto antes", apunta, y asume que los compradores que se deciden por estos pisos también salen ganando: "Te hacen todos los trámites, no te cobran comisiones de apertura ni de estudio de hipoteca y te ofrecen una línea de crédito más blanda".


Fuente: El Mundo.es

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