Friday, October 1, 2010

El alquiler, el blanco preferido de las 'ciberestafas' inmobiliarias

Buena localización, un precio insuperable, amplias facilidades y mucha prisa por cerrar la operación. Un cóctel con forma de e-mail o de anuncio en un portal inmobiliario con tal ausencia de imaginación que parece increíble que alguien pique el anzuelo. "Este verano, la Guardia Civil de Alicante atendió las denuncias de cerca de 200 personas -todos ellos turistas europeos y de Arabia Saudí- a las que una red de estafadores había timado más de 420.000 euros con sólo poner un anuncio falso", dice Jesús Cózar, alférez de la Unidad Técnica de la Polícía Judicial de la Guardia Civil, que aclara que los timadores siempre están "a la altura de sus víctimas".

Las estafas inmobiliarias han encontrado en Internet una vía natural de expansión de los timos convencionales, esas 'oportunidades' que ataño surgían de una conversación en un bar por boca de un encantador de serpientes con oficio. Generalmente se centran en el alquiler y buscan sustraer pequeñas cantidades -nunca exageradas-, sobre todo a estudiantes, inmigrantes y ciudadanos extranjeros. Por burda que parezcan, las estafas se repiten, se mejoran y se adaptan a los tiempos.

La Guardia Civil de Alicante investiga el caso de 200 turistas que denunciaron estafas de 420.000 euros tras alquilar viviendas por Internet"La mayoría de las veces, los estafadores trabajan desde fuera de España", explica Cózar. Los ganchos son sencillos: un piso que, por circunstancias de trabajo o familiares, el propietario necesita alquilar con urgencia, o un apartamento en la playa excepcionalmente barato. Las ofertas se envían a e-mails captados de foros y portales inmobiliarios no fiables y suelen venir acompañadas de fotografías extraídas de otros anuncios, "si figura un teléfono de contacto no suele funcionar", añade, y el propietario suele encontrarse siempre en el extranjero o debe marcharse enseguida y no puede enseñar el piso.

Con esta combinación de factores y la premura que siempre exige la operación, el supuesto casero ofrece la posibilidad de realizar un primer pago -de fianza o señal- a cambio del envío de las llaves por una vía poco convencional: o bien mediante multinacionales de divisas o vías más sofisticadas o vía Paypal.

Cuidado con las 'escrow'
Otra opción de pago más sofisticada suplanta a empresas intermediarias encargadas de custodiar productos -las llaves, en este caso- adquiridos por Internet, conocidas como 'escrow', que, "no es más que una página web donde el usuario cree que la transacción es segura".

Todo proceso de pago que no sea a través de una operativa bancaria habitual es un primer motivo de desconfianzaSi bien el 'modus operandi' parece burdo, "siempre pica alguien", aseguran en la Guardia Civil. Los colectivos de consumidores lo advierten: "Todo proceso de pago que no sea a través de una operativa bancaria habitual es un primer motivo de desconfianza", afirma Fernando Herrero, portavoz de Adicae. "No hay que olvidar que los propietarios siempre quieren saber quiénes son sus inquilinos", señala Ileana Izverniceanu, de la OCU, que aconseja que siempre se pidan los últimos recibos del IBI y una referencia registral para pedir una nota simple en el Registro de la Propiedad.

Por otro lado, el hecho de que, a petición propia no nos ofrezcan más fotos de la fachada, de otras características del edificio "también debe hacernos sospechar y, sobre todo, se debe dudar de quien nos apremie a tomar la decisión".

Tanto las asociaciones de consumidores como las fuerzas de seguridad del Estado se ofrecen para recoger, denunciar e investigar este tipo de delitos. En la Guardia Civil, cada jefatura provincial dispone de efectivos dedicados a los delitos informáticos "que muchas veces requiere de colaboración de policías de varios países", explica Cózar, pues es habitual que los timadores actúen desde países diferentes al de los estafados.

"Cualquier propietario, como en cualquier negocio, tiene interés en conocer el grado de seguridad que le confiere el nuevo inquilino", concluye Herrero, de Adicae.

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